Autismo y Asperger en la edad adulta 20 abril, 2020 – Publicado en: Asperger, Autismo – Tags:

autismo y asperger en adultos

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Las personas con TEA en la sociedad

Este relato biográfico nos invita a reflexionar sobre el futuro y la evolución que pueden llegar a tener las personas con TEA. Cuando nos referimos o hablamos sobre estas personas, nos suele venir a la mente la representación del autismo o del síndrome de Asperger en niños o jóvenes, cómo si no existieran adultos con autismo o Síndrome de Asperger.

Hoy por hoy no existe ninguna cura para el TEA. Este trastorno va a acompañar a la persona el resto de su vida. Durante la infancia y la adolescencia, debemos preparar a la persona para que se desarrolle plenamente y a la vez trabajar parar que alcance una integración completa en todos los ámbitos de la vida.

El modelo comunitario

Este relato biográfico nos invita a reflexionar sobre el futuro y la evolución que pueden llegar a tener las personas con TEA. Cuando nos referimos o hablamos sobre estas personas, nos suele venir a la mente la representación del autismo o del síndrome de Asperger en niños o jóvenes, cómo si no existieran adultos con autismo o Síndrome de Asperger.

Hoy por hoy no existe ninguna cura para el TEA. Este trastorno va a acompañar a la persona el resto de su vida. Durante la infancia y la adolescencia, debemos preparar a la persona para que se desarrolle plenamente y a la vez trabajar parar que alcance una integración completa en todos los ámbitos de la vida.

Convivimos en un modelo de comunidad en el que todas las personas tenemos derechos, deberes y obligaciones. La sociedad evoluciona y reconoce la individualidad de cada persona y sus circunstancias, así como la necesidad de dotar a cada individuo de los recursos, los apoyos y las oportunidades que se requieran en un contexto lo más normalizado posible, no de manera paralela o segregada. En esta sociedad en continua evolución, se encuentran las personas adultas con autismo o síndrome de asperger.

A raíz del V Congreso de Autismo Europa (2005), un grupo de profesionales expertos en TEA desarrollaron un documento en el que se determinó cómo debe ser la intervención en personas con autismo o síndrome de Asperger, exponiendo los siguientes criterios:

  • Facilitar el acceso a una gama de recursos residenciales en condiciones adecuadas de protección y apoyo.
  • Utilización de una gama de recursos estructurados y protegidos de carácter ocupacional, centros de actividades de día, ya sea empleo con apoyo o empleo ordinario.
  • La necesidad de favorecer el acceso a una educación permanente con apoyos adecuados y la participación en la vida comunitaria.
  • Desarrollo de programas para personas ancianas con autismo orientados al mantenimiento de sus competencias.
  • Incidir durante toda la vida en cuestiones como elección personal, individualización, edad apropiada, adquisición de habilidades, currículo funcional, participación en la comunidad, respeto y dignidad y coordinación cliente / profesional

Estos criterios han servido de guía para trazar una línea de trabajo con las personas con TEA adultas. No obstante, antes de comenzar a elaborar un plan de intervención que dé respuesta a las necesidades de estas personas, debemos tener presente que hay varios aspectos sociales y psicológicos que se pueden encontrar alterados y son importantes en la edad adulta como:

  • Dificultades en las funciones ejecutivas (toma de decisiones, planificación, elección, tener un objetivo y llegar a conseguirlo, etc.).
  • Habilidades comunicativas.
  • Habilidades sociales.

El profesional de la persona con transtorno del espectro autista

A lo largo de los años, hemos aprendido que no todos los profesionales que se dedican al mundo del autismo, o que quieren dedicarse, logran con éxito su objetivo por muchos conocimientos teóricos o prácticos que tengan

INTERVENCIÓN EN PERSONAS CON TEA ADULTAS

Para elaborar un plan de intervención individualizado, lo primero que hay que hacer es conocer y respetar a la persona con TEA adulta e ir creando un marco de confianza que le dé seguridad y así les facilite el desarrollo social y comunicativo.

Es importante partir de sus intereses para desarrollar determinadas funciones o roles de personas adultas. En la medida que partamos de sus intereses vamos a facilitar su inclusión en la sociedad como personas adultas, que van participando en los diferentes ámbitos de la vida. Por lo tanto, es importante llevar a cabo una evaluación de intereses y capacidades, analizando sus competencias funcionales y/o adaptativas.

Paralelamente, es importante establecer las necesidades para garantizar los apoyos y conseguir los objetivos a desarrollar, tanto en las personas con una necesidad puntual como en las que precisan un apoyo más generalizado.

Estas necesidades pueden ser:

  • Físicas: espacio, equipamiento, evaluación de riesgos.
  • Seguridad: barreras arquitectónicas, normativa de protección civil, accesos.
  • Personales: relativas a la intimidad, gestión de documentos, intereses personales.
  • Sanitarias: cuidados médicos, servicios médicos - psiquiátricos, atención psicológica.
  • Alimenticias: dietas específicas, intereses en alimentación.
  • Salud: realización de ejercicios en contextos adecuados. Vida sana.

UNA INTERVENCIÓN ADECUADA

1. Desarrollo de las habilidades sociales.

Las personas adultas TEA se van a encontrar con multitud de situaciones sociales inesperadas y desconocidas para ellas. Es preciso establecer estrategias y dar pautas de solución ante problemas, como, por ejemplo: uso adecuado de teléfono y aplicaciones móviles, uso de diferentes tarjetas de transporte, bancarias, pautas de afrontamiento ante situaciones o cambios inesperados, etc.

Por lo general, se va a partir siempre de situaciones creadas controladas de manera individual o en pequeños grupos de intervención en habilidades sociales para pasar luego a contextos normalizados, por ejemplo: resolución de conflictos, solicitud de ayuda, estrategias de acercamiento, esperar el autobús, pedir un artículo, etc.

La intervención en habilidades sociales va a ser el eje principal para la normalización de las personas adultas TEA.

2. Desarrollo de la motivación

Un aspecto de las personas adultas con TEA es la falta de interés ante propuestas que se consideran de interés para personas sin TEA. La mayoría de las personas con TEA presentan dificultades para comprender el sentido de la actividad que están llevando a cabo. Por lo tanto, hay que tener en cuenta:

  • Que las actividades propuestas se determinen en base al campo de interés de la persona adulta TEA.
  • Que la persona con TEA tenga información clara y abundante sobre la razón de la realización de la actividad a desarrollar.

    De la misma manera que durante la etapa escolar, se utilizaban estrategias para favorecer la motivación, en la edad adulta es necesario continuar con el trabajo en esta área concreta.

    Es motivador intercalar actividades conocidas y atractivas para las personas adultas con TEA con otras de menos interés. Y siempre tener presente el refuerzo ante cualquier actividad nueva, refuerzo que puede ser social o basado en una actividad de interés.

3. Desarrollo de la comunicación

La intervención en esta área está ligada totalmente a las habilidades sociales. En este sentido debemos considerar que puede haber adultos con TEA sin lenguaje y adultos con TEA con lenguaje.

Para los primeros, se deben potenciar la utilización de sistemas de comunicación alternativa, siempre y cuando sea factible poderlos utilizar en el contexto donde la persona adulta con TEA se desarrolle. Entre estos sistemas alternativos de comunicación suelen funcionar bastante bien el uso de secuencias de fotos en un álbum sobre alimentos, acciones, objetos.

En las personas adultas TEA con lenguaje, el trabajo en esta área va a ser fundamental sobre todo en la intervención de la pragmática del lenguaje: conversaciones, identificación de bromas, ironías, literalidad, uso de expresiones adecuadas al contexto, saber expresar lo que ha sucedido a una persona de confianza.

4. Conducta

  1. Movimientos repetitivos con partes del cuerpo, conductas como hablar solo o sola, balanceos, obsesiones, etc. son comportamientos que pueden presentar las personas adultas con TEA y que crean cierto desconcierto a su alrededor provocando el rechazo de los demás y creando cierta incertidumbre.

La intervención partirá de la elaboración de un registro de conductas desajustadas y a partir de ahí abordar la intervención sobre pautas de autocontrol, que pueden ir desde la enseñanza para regular la respiración, pensar en cosas gratificantes, pensar en verbalizaciones como “debo tranquilizarme”, “ya está, no pasa nada”, técnicas de relajación, etc.

ACTUALIDAD de las personas adultas con TEA

Actualmente se están diseñando programas flexibles y centrados en la persona adulta con TEA: empleo con apoyo, planes de alternancia o flexibilidad laboral, centros de día, residencias, pisos tutelados, etc.

Además, entidades, fundaciones y asociaciones colaboran en los diferentes entornos de la persona adulta con TEA en el desarrollo de programas laborales, de investigación y de autonomía promoviendo convenios con otras entidades como empresas, universidades, etc.

No dejamos de lado el hecho de que hay personas adultas con TEA que llevan una vida totalmente independiente y que no precisan en determinados momentos de ningún apoyo. Esta situación es la ideal, aunque no suele ser lo común. Por lo general, se hace necesario el seguimiento y apoyo a personas adultas TEA, al menos en determinados momentos y situaciones.

Tampoco podemos olvidar el papel de la familia en la vida adulta de la persona con TEA. Además del vínculo afectivo familiar y de la responsabilidad legal, son las personas que más conocen a la persona con TEA. Sería adecuado que estas familias pudiesen tener programas de apoyo, de respiro y orientación familiar para facilitar el proceso de acompañamiento a la persona adulta con TEA.

No debemos olvidar

No queremos finalizar este artículo sin antes dejar constancia sobre dos principios fundamentales:

  • El autismo o el síndrome de Asperger van a acompañar a la persona durante toda su vida.
  • Las personas con autismo o síndrome de Asperger son personas y forman parte de una sociedad a la que pueden aportar un potencial como el resto de las personas.

Bibliografía.

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