¿DEBERÍA LLEVAR A MI HIJO TEA AL COLEGIO? 4 septiembre, 2020 – Publicado en: Familia

vuelta al colegio covid

A pesar del bombardeo de noticias e informaciones varias sobre la situación actual que estamos viviendo respecto a esta pandemia mundial, la Covid 19, el planteamiento de esta cuestión invita a reflexionar y a cuestionarnos verdaderamente que es lo que queremos que nuestro hijo o hija con TEA logre, consiga, alcance o desarrolle.

El objetivo es bastante claro y unánime: Mejorar la calidad de vida de las personas con TEA y por consiguiente de sus familias. Si lo que se pretende es este fin, el ámbito educativo, la escolarización, entre otros, juega un papel fundamental.

De todos es conocido, como ya hemos expuesto en artículos anteriores, las dificultades que presentan las personas con TEA y los problemas con los que se enfrentan día a día, tanto ellas como sus familias.

La inactividad, el no hacer o dejar hacer, la no constancia, la falta de estructura y planificación, la falta de interacción social, la falta de conocimiento de sí mismo, de los demás y del mundo que les rodea, lleva a la distorsión y a la desorganización mental de la persona con TEA.

Y precisamente eso es lo que no queremos para nuestros hijos o hijas con TEA.

Si las condiciones sanitarias lo permiten, no pueden estar sin escolarizar más tiempo las personas con TEA. Por más que las familias se esfuercen desde sus hogares en la labor educativa, por más recursos educativos que se proporcionen desde las casas a las personas con TEA (fichas, programas informáticos, clases online, etc.), nunca se va a poder suplir la labor educativa que desde el ámbito escolar se abarca, ya que desde este contexto educativo, no solo se enriquece en aprendizajes meramente académicos, sino también en competencias conductuales y sociales: interacción con los demás, habilidades comunicativas y de lenguaje, habilidades mentalistas y emocionales, entre otras. Competencias mermadas y necesarias a desarrollar en nuestros hijos o hijas con TEA.

Sin la escolarización, no se llegan a cubrir todas las necesidades que nuestros hijos o hijas con TEA presentan. Y hoy más que nunca el tiempo apremia.