EL PROFESIONAL DE LA PERSONA CON TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA 14 noviembre, 2019 – Publicado en: Autismo, Familia, Habilidades Sociales, Persona con TEA, Porfesionales, Síndrome de Asperger – Tags:

Cuando una persona con autismo llega a una familia, supone un impacto que afecta a casi todos los ámbitos de nuestra vida: pareja, hermanos, familia extensa, amigos, vecinos, recursos, trabajo, etc.

Es evidente que tener un hijo o hija con TEA constituye un problema en mayor o menor grado. Razón por la que muchas familias acuden a recibir ayuda de profesionales cualificados para que intervengan con la persona con autismo con el objetivo de mejorar en las diferentes áreas afectadas; además de recibir orientación durante las diferentes etapas de la vida. Sin lugar a dudas, poder contar con un buen profesional va a ser un factor importante para el buen desarrollo de la persona con TEA y su entorno.

Terapeuta de autista de espaldas leyendo el Diccionario de Habilidades sociales
Terapeuta preparándose para una sesión.

El secreto del éxito

A lo largo de los años, hemos aprendido que no todos los profesionales que se dedican al mundo del autismo, o que quieren dedicarse, logran con éxito su objetivo por muchos conocimientos teóricos o prácticos que tengan. También ocurre que a pesar de desempeñar su labor profesional de manera exitosa con algunas personas con TEA, no llegan a “conectar” con otras. Sin olvidarnos de que hay muchos profesionales que comienzan en esta carrera sin un final determinado y abandonan a mitad del recorrido.

¿Qué debe preguntarse un profesional de personas con TEA?

  • – ¿Cómo debe ser una persona que se dedica profesionalmente al tratamiento de las personas con autismo o síndrome de Asperger?
  • – ¿Qué cualidades debe tener?
  • – ¿Qué conocimientos debe adquirir un profesional para atender de manera efectiva y eficaz tanto a la persona con TEA como a su entorno?
  • – ¿Es la persona con TEA la que debe adaptarse al profesional o el profesional es el que debe adaptarse a la persona con autismo o síndrome de Asperger?

Definiendo el perfil profesional

Evidentemente, es necesario definir un perfil profesional si lo que se pretende conseguir son buenos resultados en la persona con TEA y su entorno.

Para ello, tomamos como referencia el capítulo 22 “El perfil de la persona del terapeuta de autistas” de Hipólito Vega, extraído de Rivière A. y Martos J. (1997) El tratamiento del autismo. Nuevas perspectivas. Madrid: Ministerio de trabajo y asuntos sociales. Instituto de Migraciones y Servicios Sociales (IMSERSO). Asociación de padres de niños autistas (APNA).

Hay que definir tres prerrequisitos de la persona que quiere ser profesional en el ámbito del TEA:

  1. Debe adquirir conocimientos teóricos y prácticos sobre los trastornos del espectro autista mediante la asimilación de datos clínicos, la realización de evaluaciones sobre las diferentes áreas afectadas con el fin de establecer una línea base a partir de la cual empezar a intervenir, el manejo de programaciones curriculares para definir un programa educativo individual y la adquisición de conocimientos sobre métodos de aprendizaje.
  2. Debe ser una persona socializada y socializante. Debe empatizar con la persona con TEA, conectar con ella, enamorarla, generar un vínculo con para la persona con TEA. Para ello es importante conocer sus gustos, sus intereses, sus motivaciones y así establecer el punto de partida.
  3. El profesional en TEA debe ser cognitivamente eficaz; es decir, debe integrar de forma ágil sus conocimientos profesionales y los datos sobre la persona con autismo o síndrome de Asperger para ir tomando decisiones paso a paso, tras un microanálisis de la realidad que rodea a dicha persona.

Y además…

Sin lugar a dudas, el profesional se enfrenta a la persona con autismo o síndrome de asperger con sus conocimientos, su metodología, su experiencia y sobre todo con su persona, con su forma de ser, con su personalidad. El trabajo con las personas con TEA y su entorno, es un trabajo duro, lleno de altibajos, y solitario, donde las preguntas que siempre hay que hacerse son:

  • – ¿Lo estaré haciendo bien?
  • – ¿Qué más puedo hacer?
  • – ¿He hecho algo que pueda mejorar?, siendo en este caso la autocrítica constructiva la mejor aliada para poder avanzar.

Para finalizar, mencionamos una reflexión que Ángel Riviére compartía con su alumnado en sus clases de formación sobre el TEA: “El profesional que se dedique al mundo del autismo, es como si escalase continuamente el Everest, es duro, es mágico, es satisfactorio, y nunca, nunca debe olvidar que dos pasitos que se den hacia delante siempre irán acompañados de un pasito hacia atrás”.