Estimulación sensorial en casa

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En el último blog os compartimos unas nociones básicas sobre la importancia de la integración sensorial para el buen desarrollo de las personas con TEA. Recordad que cuando no hay un proceso adecuado de integración sensorial, el sistema nervioso no es capaz de recibir e interpretar las sensaciones de manera apropiada.

A continuación, os contaremos algunas orientaciones específicas para realizar en casa. Una vez conocido el perfil sensorial que presenta la persona con autismo o síndrome de Asperger os proponemos diferentes.

Niños con TEA que no paran de correr o saltar, que les molesta cortarse las uñas o que no quieren mancharse en el parque nos están dando señales que debemos tener en cuenta. La cuestión es que se pueden observar conductas muy diferentes en función de cómo integra las sensaciones cada niño. Hoy vamos a aprender a diferenciar el perfil de cada niño y veremos que estrategias podemos utilizar para ayudarles.

¿QUÉ PERFIL SENSORIAL TIENE MI HIJO CON TEA?

Conocemos tres tipos de perfiles:

      1. Buscadores propioceptivos
      2. Buscadores táctiles
      3. Evitadores táctiles.

BUSCADORES PROPIOCEPTIVOS

Son niños con un nivel de activación muy alto, por lo que necesitan mucha actividad. En estos niños observamos ciertas conductas que se repiten constantemente, ya que buscan la cantidad de información que no les está llegando.

Suelen ser niños que están en continuo movimiento, presentan dificultades para mantenerse dentro de una tarea y permanecer sentados. Además, pueden morder la ropa, juguetes u otros objetos cotidianos. Suelen ser niños que prefieren juegos que requieren contacto físico. También, pueden tener una alta tolerancia al dolor y no suelen reaccionar cuando se golpean.

Ahora vamos a ver diferentes estrategias que pueden ayudarles a estar más tranquilos durante más tiempo, haciendo posibles ciertas actividades como estar sentados mientras hacen los deberes o irse a dormir más relajados.

• Para estar sentados o en calma, se les puede ofrecer algún objeto para que tengan en la mano, que les dé información. Pueden servirnos pelotas antiestrés o cualquier otro juguete que puedan apretar o estirar.

• Para actividades que requieran permanecer un tiempo sentados, como hacer la tarea, podemos probar a poner un cojín de equilibrio de pinchos, permitiendo así cierto movimiento.

• Cuando veamos que están en un nivel de activación muy alto y que están en continuo movimiento o intranquilos, podemos ponerles prendas de vestir ajustadas, y esto les ayudará a estar más calmados.

• Por otra parte, es recomendable poner ropa de cama que les aporte información sensorial, como una manta que pese, o dormir con un peluche grande.

• Masajearles con una pelota de pinchos o un rodillo, puede hacer que estén más tranquilos durante más tiempo. Por otra parte, hay niños que reaccionan muy bien a la vibración, por lo que un vibrador de masaje corporal puede ser muy efectivo.

• A la hora permanecer tranquilos, también puede ayudarles masticar algún alimento crujiente, como zanahoria o manzana, e incluso un chicle.

• Actividades extraescolares como judo, karate o danza, pueden ser muy beneficiosas, ya que les aportan información propioceptiva y favorecen el desarrollo de la coordinación motora gruesa.

• Finalmente, es importante planificar espacios de tiempo, para que puedan tener movimiento antes de actividades que requieran estar en calma, como comer o hacer los deberes. En estos espacios, hacer con ellos actividades de contacto, como una guerra de almohadas, salir a patinar o bajar al parque, pueden ofrecer grandes resultados en las tareas posteriores. Juegos como el sogatira, la carretilla o montar en bici, también son apuestas seguras.

BUSCADORES TÁCTILES

Se trata de niños que disfrutan tocando diferentes texturas, jugando con barro, plastilina o pinturas de colores. Tampoco tienen problemas si se manchan mientras comen y disfrutan comiendo con las manos. Estas conductas nos indican que a estos niños les está llegando menos información táctil de lo normal, por lo que la buscan constantemente. Esto tiene repercusión en el desarrollo de la discriminación táctil y la coordinación motora fina.

Para trabajar en esta área y mejorar el desarrollo de sus capacidades, vamos a hablar de distintas actividades que podemos hacer en casa. 

• El reconocimiento de objetos cotidianos mediante el tacto, sin la ayuda de otros sentidos. Para ello, usamos una caja o bolsa misteriosa y metemos diferentes objetos dentro sin que se vean. El juego consiste en adivinar qué hay dentro tocando. Es un juego fácil de preparar que seguro les encantará.

• Para trabajar el desarrollo de la coordinación motora fina, hacemos pulseras o collares, juegos de abrochar botones o cordones, o juegos de trasvases de arroz o lentejas de un recipiente a otro. Si nuestro hijo tiene muchas dificultades a la hora de abrocharse botones, empezamos con botones más grandes o cortando un poquito el ojal para agrandarlo.

• Si hay dificultades en la escritura, usamos un adaptador en el lápiz. Probar con lápices de distintas durezas o distintos materiales en la zona de agarre también puede ofrecer grandes resultados.

• Otra actividad que les gusta mucho es hacer una caja con arena y esconder objetos que deben ir encontrando sin mirar. Es un juego muy útil y divertido para desarrollar la discriminación táctil.

• Por otra parte, con unas cartulinas y unos cuantos materiales (algodón, lentejas, esponjas) hacemos una manualidad muy sensorial. Después jugamos a caminar descalzos sobre ellas.

EVITADORES TÁCTILES

Son niños a los que no les suele gustar ser tocados. Reaccionan negativamente a la sensación de ropa nueva, les molesta usar determinadas prendas de vestir, rechazan usar complementos como sombreros o gafas de sol y no les gusta nada disfrazarse.

Suelen evitar colocar las manos en pintura, arena, barro u otros materiales que manchen. También, suelen rechazar comidas de ciertas texturas y evitan mancharse durante la alimentación. En la higiene, pueden mostrar rechazo cuando se les lava la cara o se les cepilla el pelo. Además, es frecuente que les moleste cortarse el pelo y las uñas.

En el caso de estos niños, hay que trabajar la incorporación de diferentes texturas en el juego de forma progresiva. Es importante proponerles actividades que impliquen el tacto.

• Podemos hacer con ellos un mural con pintura de dedos, o dibujar en un espejo con espuma de afeitar. 

• Juegos como la plastilina, la arcilla o la arena mágica también pueden ser muy positivos. 

• Además, podemos trabajar diferentes aspectos fomentando su participación en actividades de la vida diaria, como cocinar con ellos. Actividades como amasar les pueden resultar muy atractivas, y es una forma de aportarles información táctil. 

• A la hora de la ducha hay ciertas texturas que les pueden resultar molestas. Secarles fuerte con una toalla y aplicar la crema hidratante con tacto firme puede hacer que les resulte más agradable.

• Continuando con la higiene, a la hora de lavarles el pelo o peinarles, dar un masaje con tacto firme en la cabeza antes puede facilitar la tarea. 

En conclusión, utilizar estas estrategias con nuestros niños puede hacerles la vida un poquito más fácil. Es importante darnos cuenta de que muchas veces la conducta es el reflejo de cómo están recibiendo las sensaciones y que si conseguimos regular un poco esto podemos conseguir grandes cambios.