La Ansiedad en las personas con TEA 14 mayo, 2020 – Publicado en: Sin categoría – Tags: , ,

Hablamos de la Ansiedad y sus desencadenantes

La ansiedad por sí misma no es ni buena ni mala. Está presente en todas las personas y tiene como base una emoción: el miedo. Aparece cuando percibimos una situación en la que vemos comprometida nuestra integridad física o psicológica. Podríamos decir que la ansiedad es la anticipación de la amenaza (APA, 2013). El problema surge cuando las amenazas son malinterpretadas por la persona como algo real cuando la situación potencialmente no es peligrosa, y da como resultado una respuesta desadaptativa, una ansiedad clínicamente preocupante que persiste mucho más en el tiempo que el miedo.

niño con ataque ansiedad

Podemos observar que muchas personas con TEA presentan conductas que se podrían considerar como las formas en las que se manifiesta la ansiedad: taparse los oídos, apretar las mandíbulas, mover rápidamente las piernas, agitar las manos, morderse los nudillos de las manos o los dedos, etc. Igualmente sabemos por relatos de personas con autismo o síndrome de Asperger que ante determinadas situaciones sienten muchísimo desagrado y molestia. Los relatos de las vivencias de las personas con TEA son ejemplos de frustración, desconcierto y confusión. Relatos que invitan al lector a ponerse en el lugar de estas personas y a comprender la carga tan pesada que experimentan durante tantos años de lucha contra el miedo, el estrés o la ansiedad.

La vida cotidiana, con sus demandas sociales y situaciones constantemente en cambio, provoca un estrés severo en personas con TEA. Con los años, lo que antes era una reacción de alerta o hipervigilancia ante estímulos sociales, se ha ido convirtiendo en una ansiedad generalizada que los pone en estado de alerta incluso ante situaciones inocuas que no deberían generar ninguna ansiedad.

“Entonces Shaznia irrumpe chillando en la clase con un manojo de invitaciones en la mano, y mi mundo pasa de <<intento de ser normal>> a <<infierno>>. Mi mundo se desmorona y estoy aterrorizada. La ansiedad se ha colado en la clase junto con Shaznia, me ha saltado sobre la espalda y me está destrozando la garganta y los nervios.

Todo el mundo se levanta de sus mesas y sillas e intenta hacerse con uno de los sobres que sostiene Shaznia. Aumentan los decibelios de la clase y el ruido es similar al chillido de los frenos de un coche. ¡Suenan sirenas y alarmas! ¡Y todo es tan repentino, tan estridente! Noto que un dolor agudo me atraviesa el tímpano.”

(“M de autismo”. Las alumnas de la escuela Limsfield Grange y Vicky Martin. Edita: La estrella Azul. Autismo Ávila. Abril 2016).

Desencadenantes de un ataque de Ansiedad.

En las personas con TEA la ansiedad suele desencadenarse por múltiples factores y, por lo general, no se da porque sí, sin ninguna razón ni causa. En la gran mayoría de personas con autismo o síndrome de Asperger existen una serie de detonantes que activan la ansiedad. No es de dudar si atendemos a que las personas con TEA tienen alteradas las capacidades que permiten el desarrollo social, alteraciones en la comunicación y lenguaje y alteraciones en las capacidades de anticipación y flexibilidad mental y comportamental.

En la mayoría de los casos, podemos prevenir y controlar la ansiedad siempre y cuando seamos capaces de poner nombre a los detonantes que la provocan. Solo desde una buena valoración de las causas que activan la ansiedad podemos garantizar una buena calidad de vida de las personas con TEA.

Para ello, es imprescindible realizar un buen análisis mediante la observación del comportamiento de las personas con autismo o síndrome de Asperger, a modo de ejemplo pueden servir de guía las siguientes preguntas:

  • ¿Qué sucede antes de la aparición de la crisis nerviosa?
  • ¿En qué situación se ha dado?
  • ¿Qué personas estaban?
  •  

A continuación, hacemos referencia a aquellos detonantes que son más comunes y prevalentes en personas con TEA.
Como hemos comentado anteriormente si los visibilizamos y reconocemos, será mucho más fácil preverlos, pararlos, evitarlos o controlarlos.

Alteraciones de la integración sensorial.

Las crisis por sobreestimulación sensorial son involuntarias. El cuerpo reacciona ante estímulos sensoriales. La persona con TEA no puede soportar la sobreestimulación y estalla en una crisis nerviosa: balanceos del cuerpo, taparse los oídos, conductas disruptivas o de evitación, etc. Situaciones como ducharse, ir a una peluquería, ir al dentista, ir a un centro comercial, aspectos relacionados con la comida, el vestido, etc., pueden convertirse en una tortura para la persona con autismo o síndrome de Asperger y por ende para su familia. Los ambientes escolares, por ejemplo, tienen en determinados momentos un nivel de ruido muy considerable. Hay que tener en cuenta que aunque las personas con TEA tengan capacidades de adaptación en otros aspectos, estas pueden verse suprimidas por la enorme molestia que pueden sentir ante ciertos estímulos sensoriales.

“El ruido me hace sentir como si alguien me hubiera cortado la parte superior de la cabeza con un cuchillo, dejando el cerebro al descubierto. Parece un globo a punto de estallar”
(“M de autismo”. Las alumnas de la escuela Limsfield Grange y Vicky Martin. La estrella Azul. Autismo Ávila. Abril 2016).

ansiedad en centro comercial

Falta de control y de comprensión ante las ambigüedades del entorno.

 

La sensación de no controlar lo que acontece suele ser un detonante de la ansiedad en las personas con TEA. Salirse del guion de lo programado, de lo previsto. Situaciones nuevas o inesperadas. Cambiar de una actividad a otra o cambiar el foco de atención. Cuanto menor es el control sobre lo que les rodea, mayor es la necesidad que sienten de aumentar los comportamientos de control para reducir la ansiedad.

Esta necesidad de control por parte de las personas con TEA, se puede observar en las fijaciones que presentan por su orden, por patrones que ellas establecen y que les proporciona sensación de control y de seguridad. Conductas como ver de manera repetitiva secuencias de películas, alinear objetos, realización de una misma cadena de acciones a modo de rutina ante determinadas situaciones, son ejemplos que nos indican la necesidad de control del entorno que tienen las personas con Autismo o Síndrome de Asperger.

“Todo lo que es caótico me agota porque intento buscarle un sentido que no tiene”. Leonardo (Página 74) “ La ambigüedad me descoloca e intento buscarle sentido. Necesito datos precisos”. Leonardo (Página 78) La ansiedad en el autismo. Comprenderla y tratarla. Paula, Isabel. Alianza Editorial, S.A. Madrid, 2015

Alteración en la comunicación y lenguaje.


Dificultades en la pragmática. Malentendidos producto de una interpretación literal del lenguaje. Dificultad para comprender metáforas, bromas e ironías. Pobres habilidades conversacionales, como respetar los turnos en una conversación. Detectar el interés o no de la otra persona en relación con lo que se cuenta. No entender lo que la gente quiere de ellos, que han de hacer o decir. No poder contextualizar lo que la otra persona está explicando. Puede suceder que aparezca un comportamiento ansioso como consecuencia de estas dificultades. El dar mucha información verbal, el hablar demasiado o no hacerlo cuando corresponde a las personas con TEA, darles respuestas ambiguas como: “ya veremos” o “depende como te portes” descolocan a estas personas. Por ejemplo, un “no” puede ser un detonante de crisis de ansiedad porque en realidad no describe nada, no especifica nada.

Los detonantes a nivel social. 


Estos pueden ser muy variados. Hay que tener en cuenta que las personas con TEA presentan dificultades para comprender la perspectiva de los demás. Comprender las emociones que acaecen ante una determinada situación social y ajustar su comportamiento a esa situación y a la intensidad de la emoción. En un mundo social, que está en continuo cambio y en el que la mayoría de las veces lo más importante es lo que no se dice, conduce a la persona con autismo y síndrome de Asperger a un estado de incomprensión permanente y por consiguiente a un estado permanente de ansiedad. El mundo social es imprevisible, caótico. Es normal que se sientan confundidas, perdidas y sobrepasadas en muchas ocasiones. De la misma manera, el rechazo social es un detonante claro en muchas personas con TEA, sobre todo en personas con síndrome de Asperger. Muestran estados de ansiedad y temor a ser juzgadas o humilladas por los demás. Suelen percibir el rechazo y las burlas por parte de otros acentuando el sentimiento de soledad en aquellas personas con TEA que quieren tener amigos y desean relacionarse.

Queremos concluir este artículo con palabras de “M”, extraído de: “M de autismo”. Las alumnas de la escuela Limsfield Grange y Vicky Martin. La estrella Azul. Autismo Ávila. Abril 2016).

“Bienvenidos a mi mundo. Es dulce y amargo, y está enmarañado. La ansiedad es como una bestia que me acecha por todas partes y me impide tener una vida normal. Quiero una vida normal. Quiero ser como las otras chicas de mi edad, las qué saben que decir y qué hacer. Quiero estar con Lynx, el amor de mi vida, de labios carnosos y pelo engominado. ¿Por qué parece que existo en un plano completamente distinto al de los demás? ¿Y qué se supone que significa eso de “normal ”?”

M autismo ceteaediciones
Referencias Bibliográficas:
 
  • “M de autismo”. Las alumnas de la escuela Limsfield Grange y Vicky Martin. La estrella Azul. Autismo Ávila. Abril 2016.
  •  
  • “ Autismo. Hacia una explicación del enigma”. Frith, U. Alianza Editorial, S.A. Madrid 1991, 1993, 1994, 1995, 1998, 1999.
  •  
  • “La ansiedad en el autismo. Comprenderla y tratarla.” Paula,I. Alianza Editorial, S. A. Madrid, 2015.
  •  
  • “El síndrome de Asperger: otra forma de aprender”. Equipo deletrea. Comunidad de Madrid. Consejería de Educación. Dirección General de Promoción Educativa. Madrid, 2006.